Dolores Veintimilla de Galindo
 
 
 

Link del video: https://youtu.be/do8unbyAbl0

Siendo esta ecuatoriana una gran revolucionaria con sus creaciones literarias adelantadas para la época, habiendo esto yaciendo lo que sellaría y se notaría en su personalidad como en sus futuros trabajos, destacando así su poema más conocido llamado Quejas.

El poema Quejas fue parte de la obra Producciones Literarias, de 1898, donde se recogen los trabajos de la autora, dando a conocer en lo se cree que fue basado el poema, en las infidelidades de su marido de varias ocasiones según Humberto Mata y así mismo por parte de Ricardo Palma, el cual comento: «confesamos que pocas veces hemos leído versos más llenos de pasión y naturalidad. Ellos importan la historia de un amor desgraciado, acaso el perjurio de su esposo, las ilusiones de un alma de fuego desvanecidas».
Pero existe otra teoría la cual fue dada por Remigio Crespo Toral el cual fue escrito en una revista literaria (El Progreso) en abril de 1885 se publicó un artículo sobre Dolores Veintimilla en el que se señala que el poema no fue dedicado a su esposo el Dr. Galindo, sino que más bien pertenece a un amor frustrado anterior a su matrimonio.

Siendo así como muestra Dolores una inconformidad así los hombres, expresada en un tinte romántico en sus poemas, más bien es la infidelidad la que llega a ser plasmada pues es la forma en que se muestra un matrimonio de amor eterno, rebelándose a una orden social de la época que beneficiaba al hombre.

Dolores perteneció a una familia acomodada, y aun así no tuvo una educación adecuada, de ahí que sus poemas carezcan de precisión métrica, sin embargo, alcanzan la fuerza de su posición crítica sobre la condición de las mujeres.


Poema Quejas de Dolores Veintimilla de Galindo
 
¡Y amarle pude! Al sol de la existencia
se abría apenas soñadora el alma…
  Perdió mi pobre corazón su calma
desde el fatal instante en que le hallé.
Sus palabras sonaron en mi oído
como música blanda y deliciosa;
  subió a mi rostro el tinte de la rosa;
como la hoja en el árbol vacilé.
Su imagen en el sueño me acosaba
siempre halagüeña, siempre enamorada;
mil veces sorprendiste, madre amada,
en mi boca un suspiro abrasador;
y era él quien lo arrancaba de mi pecho;
él, la fascinación de mis sentidos;
él, ideal de mis sueños más queridos;
él, mi primero, mi ferviente amor.
Sin él, para mí el campo placentero
en vez de flores me obsequiaba abrojos;
sin él eran sombríos a mis ojos
del sol los rayos en el mes de abril.
Vivía de su vida apasionada;
era el centro de mi alma el amor suyo;
era mi aspiración, era mi orgullo…
¿Por qué tan presto me olvidaba el vil?
No es mío ya su amor, que a otra prefiere.
Sus caricias son frías como el hielo;
es mentira su fe, finge desvelo…
Mas no me engañará con su ficción…
¡Y amarle pude, delirante, loca!
¡No, mi altivez no sufre su maltrato!
Y si a olvidar no alcanzas al ingrato,
¡te arrancaré del pecho, corazón!
 
 
 
Referencias:
 
  


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